A orillas del río Camacuá, la ciudad de Bagé se encuentra unos 40 kilómetros al norte de la actual frontera uruguayo-brasileña. Es ahí donde nace Cláudio Ibraim Vaz Leal. Ll fútbol planetario lo conoce como “Branco”, el lateral izquierdo que fue seleccionado nacional por Brasil, gran valor y encomio para los hinchas de Fluminense, militó en Europa y en los New York Red Bulls de Estados Unidos, siendo protagonista de una de las anécdota más controversiales de la historia del balón pie. El cañonero, apodo recibido por su potente disparo a portería y lo astuto en el quite de balón; hoy cumple 52 años.

El jugador de 1.77 metros, demostró su talento defensivo y en ataque, haciendo de éste un jugador indispensable para obtener victorias; inclusive títulos: obtuvo tres Campeonatos Cariocas consecutivos (1983-1984-1985) por el equipo de Fluminense, con la misma camiseta ganó el Campeonato Brasileño de Serie A, más conocido como el Brasileirão, en 1984.

Participando como seleccionado nacional, estuvo presente en tres copas mundiales: México 1986, obteniendo el quinto lugar, tras perder en penales contra Francia, premiados solo con el título de juego limpio durante la copa; Italia 1990, quedando en noveno lugar, perdiendo ante Argentina por la cuenta mínima en octavos de final y Estados Unidos 1994, siendo tetracampeones del mundo, ganando a penales a la escuadra italiana (uno de los penales convertidos fue de Branco). Además participó en dos certámenes de la Copa América (sede en Brasil, posterior Chile), siendo campeón en 1989, donde Brasil se adjudicó su cuarta de este tipo y en 1991 fueron subcampeones, al perder en formato cuadrangular por un punto ante Argentina.

El bidón con somnífero es una de las sucesos que por su periodicidad al ser confirmado por los protagonistas, pasó a ser una mancha en los mundiales; una anécdota tragicómica para los involucrados. Brasil y Argentina se enfrentaban por el boleto a cuartos de final del mundial de Italia 1990. El director técnico argentino, Carlos Salvador Bilardo, tenía preparado dos bidones: uno con agua y el otro con dosis de somnífero. Branco después de todo un partido corriendo, se acerca a la banca rival, a modo de “fair play” fue retribuido con un bidón de agua, este, con el pasar del tiempo bajó su rendimiento por síntomas de mareo y nubosidad ocular. Con los años, nadie del plantel de dicho certamen habló del tema, hasta casi una década después cuando el mismo director técnico del Scratch, Sebastiao Lazaroni, para una revista deportiva semanal expresó lo siguiente: “(…) cada vez que me encuentro con Branco me manda saludos para Bilardo. Y tiene razón, el tipo se tomó como medio bidón de agua con somníferos (…)”.

El cañonero Cláudio Ibraim Vaz Leal se retiró el año 1997 del fútbol, y con gracia recuerda esta anécdota al contar públicamente un encuentro con Bilardo en Guatemala. Branco le dice: “Desgraciado, ¿qué me quisiste hacer?”. El argentino respondió: “Branco, en el fútbol vale todo”. Lo asumí con gracia porque lo respeto mucho como técnico, pero creo que las reglas tienen un límite”.