Por Jaime Miranda

La cuarta fecha del grupo único por el torneo de ascenso de la Tercera B, tuvo un partido de intensidad ofensiva, jugadas al límite de la infracción, jugadores sobresalientes, quienes hicieron del encuentro una presentación de cómo transitar el balón. Partido a momentos tosco  debido al arbitraje, pero dejando de manifiesto que el ascenso no lo obtiene quien tiene los ojos puestos en el área rival, si no quien mira por detrás del arquero.

Con habitual táctica, Escuela de Fútbol Macul sale a buscar el partido antes de la ubicación óptima de la defensa rival, resultando así el primer gol del conjunto local a los 6 minutos: Tiro de esquina con mala salida del portero Luis San Martín, deja en limpia posición a David Leiva, quien pone el 1-0. La búsqueda del control del fútbol por parte del Club Social y Deportivo Ovalle dejó al descubierto la fragilidad de las entradas laterales, siendo la poca conexión defensiva la causante del segundo gol de Macul: apertura defensiva que es vista por el generador de fútbol, Francisco Llancavil, con lucido disparo eleva el marcador antes de los diez minutos a 2-0.

Los problemas defensivos del visitante tuvieron que ser sanados por las llegadas rápidas de mitad de cancha. Fue como a los 11 minutos el habilidoso pase de Matías Zumarán, deja la ruta despejada para que Sebastián Araya golpee el balón al primer palo del meta Jairo López, acortando la distancia tras poner la cuenta global 2-1. El golpe anímico fue esencial para el encuentro con la malla rival, las llegadas de Ovalle fueron agravando su intensidad, logrando un tiro libre. Dicha ejecución llega a los 18 minutos y de la zurda de Rodrigo Cortés, sentencia la igualdad 2-2, posando el balón al segundo palo del arquero. El mover de la primera mitad no solo continúo en paridad de goles; problemas defensivos y mala ejecución de los delanteros, terminaron cerrando los 45 minutos con una cantidad de faltas por ambos equipos, buenas situaciones de riesgos, con defectuosas conclusiones.

El segundo tiempo mantuvo las jugadas al límite de la amonestación, descenso del ritmo ofensivo y las falencias defensivas visitantes y la nula concreción ofensiva de Macul. A esto agregar la actuación ordinaria del árbitro Daniel Gonzáles: cobros fantasmas y la mezcla de malas decisiones, fueron disgustando a jugadores y aficionados, obstaculizando aún más el encuentro. El aliento del equipo visitante fue más por poco, pero el suficiente para tener a los 80 minutos el lapidario juego colectivo concluyente en gol, de los pies de Nicolás Orrego. Era el 3-2 para Ovalle.

Finaliza el encuentro con un gran número de tarjetas amarrillas, la innecesaria expulsión por reclamo de Rodrigo Pérez, jugadores destacados como: el defensa Ricardo Pizarro, siendo el encargados de los tiempos en las salidas defensivas y el soberbio quite del esférico, y el diez de Macul Llancavil, el arquitecto del fútbol, quien no tiene constructores reales de gol.

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