Probablemente todos hemos oído aquella frase que le endosa a la prensa, el apelativo de ser el “cuarto poder”. Muchos de los elementos de los cuales se nutre la opinión pública y en directa relación, la realidad bajo la cual se configura la sociedad, emana de lo que en los diversos medios de comunicación se expresa, razón obvia para considerarlos uno de los mejores aliados políticos para un régimen totalitario. En Chile, la historia marcó para siempre el desarrollo de prensa vinculado al diario El Mercurio, propiedad de la familia Edwards, quienes en más de alguna oportunidad han manipulado la información en búsqueda del beneficio de un sector determinado de la sociedad. Aunque a muchos les cueste creer, esto también ha trastocado y se ha servido del deporte como medio para cumplir ese fin.

En la historia del siglo XX en Chile, el deporte nunca estuvo ajeno a la elaboración identitaria y política de la sociedad, esa razón probablemente impulsó que la dictadura pinochetista se encargara de intervenir y borrar rápidamente la existencia de la gran mayoría de los clubes sociales y deportivos que existían en el país. Desde esta premisa, el deporte quedaría a la deriva, a la espera de que la nueva orgánica del gobierno, le dotara de un cariz distinto. Para Maximiliano Jara, autor del libro “Historia del Secuestro de una Pasión”, esto se explica por el hecho de que “El Estado Totalitario buscaba ejercer el control de las actividades estratégicas de una nación”. El deporte siempre ha estado condicionado por procesos políticos y sociales, eso es innegable, por tanto, ¿cómo influenciarlo y obtener provecho de él en forma rápida e incontrarrestable? Claro, la prensa.

Agustín Edwards, fallecido este último 24 de abril del presente año fue quizás, el gran ícono de esta herencia en torno a la manipulación comunicativa de los medios, para desarrollar e insertar ideas creadas para generar en la opinión pública reacciones específicas sobre temas particulares. Sin dudas los ejemplos más claros se sitúan en medio de la dictadura militar, donde recién iniciada esta, utiliza el partido clasificatorio al Mundial de Alemania 1974, para desarrollar ideas contrapuestas a la vertiente política de izquierda. Algunos ejemplos que aparecen a la vista rápidamente son los siguientes:

              

De seguro estas portadas fueron forjando una identidad política que insertó ciertas perspectivas y miradas en el chileno promedio. Pero a pesar de lo que puede pensarse, esto aún sigue siendo una práctica dentro de algunos medios de comunicación, quizás no de forma tan violenta como en otras épocas, pero si con la misma intensión desfiguradora en torno a la realidad.

Te invitamos a reflexionar y a considerar la memoria y la historia, como aspectos fundamentales en la configuración del Chile que hoy queremos y porqué no decirlo, en las materias que nos competen, el desarrollo deportivo que esperamos tener, fuera de una óptica utilitarista, sino una que nutra, desarrolle y proyecte.