Nos habíamos acostumbrado a la clasificación a los Mundiales de Fútbol. En los últimos dos procesos, “La Roja” logró posicionarse entre los primeros lugares para timbrar sus pasajes a Sudáfrica en 2010 y Brasil en el año 2014. En esta oportunidad, la última fecha doble de las Clasificatorias de la CONMEBOL, encuentra al conjunto de Pizzi con la clara posibilidad de quedar fuera. ¿A qué se debe el actual contexto que enfrenta la llamada “Generación Dorada del Fútbol Chileno”? Lo repasamos a continuación.

Si se describe a la Selección Adulta de Fútbol de Chile como el más reciente bi – campeón de America y finalista de la Copa Confederaciones, cualquiera pensaría que el cupo al próximo Mundial de Rusia 2018, lo tiene asegurado. La realidad es distinta. A falta de dos fechas para que cierre el proceso clasificatorio de la CONMEBOL, lo más seguro es que el elenco dirigido por Juan Antonio Pizzi, pueda optar al repechaje ante Nueva Zelanda.

Pero, ¿cómo se explica que un seleccionado que ha conseguido parte de los logros más importantes deportivamente hablando en Chile, hoy se encuentre en una posición desfavorable de cara al máximo evento futbolístico del mundo? Las explicaciones son variadas, pero hay factores fundamentales para entender este declive.

  1. Ausencia de equipo: Una de las grandes características que siempre resaltó de la Selección Chilena, fue su capacidad de actuar como equipo, siendo la resiliencia una característica principal de su quehacer. Un equipo con figuras consulares que se cuentan con los dedos de una mano, era capaz de superar a conjuntos que tenían mayores y mejores individualidades. Hoy ese equipo, perdió la capacidad de conjunto, funcionando a medias como un grupo, que posee buenos jugadores, pero que no logran trabajar en forma mancomunada. Parece no existir un objetivo colectivo.
  2. Veneración por la individualidad: Uno de los síntomas inequívocos de la ausencia del trabajo en equipo, es la excesiva veneración por la individualidad. No importa que juguemos mal, no importa que las “cosas no resulten”, mientras Vidal o Sánchez estén en la cancha, podremos resolver la situación. Con un equipo base que Pizzi ha trabajado a lo largo de su estadía en la selección, resulta curioso que en la última fecha doble, sus dos primeros cambios sean jugadores con los cuales no contó en Copa Confederaciones y que además no suman muchos minutos ni citaciones en su proceso. Claramente, cedió ante la presión de que las individualidades, están por sobre el colectivo.
  3. Confusión en los roles: Frente a las dos características ya mencionadas, emerge con fuerza la ausencia o confusión de roles. ¿Qué labor es la que cumplo dentro del equipo?, ¿cuáles son mis tareas?, ¿a qué debo responder? Esto se aborda tanto desde un plano táctico – estratégico, como así también anímico. Jugadores que antes eran clave en la Selección, hoy parecen no tener un rumbo claro. Jara, Aránguiz, Díaz y Medel, parecen haber naufragado dentro de un sistema que no les invita a sumar, mientras que los ya mencionados Vidal y Sánchez, naufragaron en su intento por consolidarse como líderes. ¿Bravo? No se puede responsabilizar de toda la carga colectiva en todos los partidos. ¿Quién lidera y dónde encuentra los apoyos? Pregunta a ser resuelta.
  4. Ausencia de conducción: Todo lo anteriormente descrito, nos lleva a un hombre en particular, quien cabe destacar, no es el responsable individual de todo lo hasta aquí presentado. Ese hombre es Juan Antonio Pizzi. El director técnico de la selección ha carecido de las herramientas para revitalizar y refrescar en el éxito a un equipo, permitiendo que este pierda la condición colectiva y se aúne en torno a individualidades, que buscan ser los pilares de un trabajo colectivo acéfalo. Muestras claras de indecisión y desconfianza en la planificación realizada por su cuerpo de trabajo, no permiten pensar en que de cara a las próximas dos fechas, esto se revertirá.

Como podemos apreciar, no es fácil trabajar los grandes puntos críticos que posee hoy la Selección Chilena, principalmente por la descomposición colectiva del trabajo que implica la formación y trabajo de un equipo. Los síntomas son claros y todos se presentan en función de la ausencia de roles determinados y liderazgos claros. Todo parece indicar que la gran apuesta ante Ecuador y Brasil, será recuperar las individualidades que se puedan acompañar de un buen grupo, porque el trabajo de equipo, está lejos de volver a transformarse en realidad.