Muchas preguntas para un resultado que dejó a los cruzados con un nudo en la garganta y sin ganas de celebrar nada. Un trago amargo se vivió hasta el último pitazo que sonó en la cancha en donde la franja y Real Potosí disputaban la primera fase de la Copa Sudamericana.

Es así. Los Cruzados no pudieron ante los 3.900 metros de altura, pero… ¿Será tan así?

Suena quizás como la típica justificación que podría dar cualquier hincha que tiene el corazón con tonalidades celestes y blancas, pero no podemos quedar cegados con el hambre de gol, ni mucho menos con el fanatismo que no permite ver que la UC tuvo muchos errores garrafales, errores que no se pueden ver en un plantel que está disputando una copa de tal calibre como esta.

Si no me cree, revise el partido, adelante el video de yutú’ y váyase al minuto 50’. ¿Qué pasó ahí? Benjamín Kuscevic corre por la banda, se aproxima al balón y despeja de una manera… a ver…  ¿cómo escribirlo para que se lea decorosamente?

Pifia. Sí, pifia, y en esa misma pataita a tres dedos, le cede la pelota a Edwin Aspire, el que le puso sólo 30% de talento y con un pique de aquellos pudo darse el lujo de definir directamente al arco dejando a Toselli con las manos atadas. El campeón iba 3-0 abajo.

Independiente de que en el minuto 73’ Corderito pudo lograr entrar al área chica y convertir en la boleta que Real Potosí le estaba dando a los cruzados, en algo un poco más decente, esto claramente no alcanzó.

Ahora volvemos al tema de la altura, porque si realmente la franja se sentía en Marte jugando, y fue ese el motivo por el cual el cuadro de Mario Salas no pudo celebrar arriba del tablón, el próximo miércoles les toca redimir tal resultado. La UC tendrá la oportunidad de dar vuelta el global, y poder enfrentar posteriormente al ganador que saldrá del enfrentamiento entre Fénix de Uruguay y Cerro Porteño de Paraguay.