Por Yerko Zencovich

Natalia Alarcón fue la primera jugadora del fútbol nacional femenino en jugar en el extranjero específicamente en la nación neerlandesa. Además ganó el botín de bronce por ser la tercera mejor goleadora por cuatro años seguidos, por esta razón los holandeses la querían en su selección.

La emigración al extranjero de futbolistas nacionales comenzó gracias al mundial femenino Sub 20 de 2008, a pesar de que La Roja femenina haya quedado eliminado en primera ronda. Aunque ese acontecimiento no fue la primera exportación de futbolistas chilenas a tierras extranjeras sino que inició en 1988, se registró ese hecho y específicamente aquella jugadora se encontraba en Países Bajos.

Se trataba ni más ni menos que de Natalia Alarcón. Una futbolista nacional que tuvo que escapar con 14 años, junto a su madre a la ciudad de Amsterdam para mantenerse a salvo de la dictadura militar que vivía Chile en 1988. En la nación neerlandesa la esperaban su padre y abuelo quienes eran exiliados políticos. Estando en el Viejo Continente, “La Romaria” fue a probarse al equipo DJK de la cuarta división holandesa de fútbol femenino y ese sueño que tenía de niña de ser futbolista rápidamente se transformó en realidad.

Las características que poseía como futbolista principalmente en su dominio en la zona del mediocampo y su exquisita técnica la llevaron a formar parte del So Sreius de la segunda división del balompié femenino neerlandés. Hasta que en 1993 fichó en el ASV Wartburgia de la Primera División del balompié holandés, gracias a que conoció a un cazatalentos que la llevó a esa escuadra. Jugando en la Primera División del Fútbol Femenino de Holanda fue apodada “La Romaria” con solamente 19 años debido al enorme talento que exhibía y demostraba en todas las canchas holandesas.

Premios no le faltaron, en 1991 y 1992 salió escogida la mejor tercera “goleadora” y en los dos años siguientes recibió el mismo galardón recibiendo el botín de bronce. Nunca pudo hacer realidad su sueño de vestir la camiseta de la selección chilena producto del desconocimiento que se tenía de aquel balompié siendo que en Holanda le hicieron la petición de vestir los colores de ese país. Aunque Alarcón respondió que no, ya que se encontraba de forma ilegal y debía conseguir la nacionalidad, prefirió no arriesgarse aunque su equipo el Wartburgia la ayudó con su educación superior. Gracias a ese apoyo de su elenco pudo titularse de Técnico en idiomas(holandés, español e inglés) y de Técnica en Trabajo Social, Cultural y Deportes.

La oriunda de Salamanca regresó a los 27 años a Chile buscando estabilidad personal y familiar. Se retiró con 40 años jugando por Deportes La Serena en 2013 cuando el entrenador era José Ilabaca. Mostrando gran técnica, humildad y entregándole experiencia y sabiduría a sus compañeras de equipo. Aunque criticó la realidad que vive el balompié femenino en regiones debido al poco apoyo de las empresas y de la difusión de la prensa deportiva.