Si vamos a las estadísticas del fútbol internacional, podremos mencionar de inmediato que Venezuela es la única selección en Sudamérica que nunca ha clasificado a una copa del mundo a nivel adulto. No obstante, si vemos nuevamente las estadísticas pero vamos un poco más adentro -estrictamente al campo de juego-, los llaneros también han sido una de las selecciones con mayor progreso futbolístico, dejando de lado el cartel de “Cenicienta” que ha tenido que soportar por mucho tiempo, hasta el día de hoy.

No fue coincidencia que el origen de toda esta revolución haya partido en 2007. Hugo Chávez ya cumplía su segundo mandato consecutivo en el país y con Venezuela designado para organizar la Copa América de ese año, qué mejor manera de seguir promoviendo su gobierno a las masas a través del deporte que tanto atraía a sus vecinos del sur.

El propio presidente había declarado públicamente que no le gustaba el balompié, pero usó todos los recursos para convertir a la nación caribeña en un lugar con potencial futbolístico, invirtiendo millones de dólares en infraestructura, turismo, inyección de capital a PDVSA (la estatal de petróleo más importante del país y una de las reservas más grandes del mundo), auspiciadores extranjeros (entre ellos Adidas, marca que viste al equipo) y así tratar de hacerle competencia al béisbol, el deporte nacional por excelencia y del cual sí era seguidor Chávez. El fútbol ya escribía sus primeras líneas en la agenda país del Comandante.

Si bien la Vinotinto se quedó estancada en cuartos de final del certamen, fue el primer paso para dejar una huella en las próximas generaciones. Los nombres de su capitán Juan Arango, los volantes Giancarlo Maldonado y Juan Manuel Rey y el experimentado portero Rafael Dudamel (actual DT de la absoluta) no saldrían nunca del espectro futbolístico sudamericano.

Solo tuvieron que pasar dos años para que las semillas dieran sus primeros frutos. La categoría Sub-20, combinado que nunca antes había dicho presente en un torneo internacional, hizo historia al ganar el último cupo que daba acceso al Mundial de la categoría a disputarse en Egipto. Tanta fue la algarabía que hasta el propio presidente Chávez felicitó de manera personal a los integrantes del plantel y, hasta se dio el tiempo de ver los participación del combinado en tierras árabes. La Selección dio una actuación más que presentable, clasificando a segunda ronda como segundo del Grupo B con dos victorias (1-0 v Nigeria y 8-0 v Tahití) y una derrota (0-3 v España). Su verdugo en Octavos fueron los Emiratos Árabes, cayendo 2-1. La campaña dejó a dos baluartes que son constante nominados a la selección mayor: Yonathan del Valle y José Salomón Rondón, ambos anotando cuatro dianas en el Mundial.

Esta revolución también pasó por la Sub-17, pero tuvo que esperar un tiempo más: 2013 fue otro año histórico, clasificando al Mundial de la categoría a disputarse en Emiratos Árabes. Esta vez, el paso no fue tan exitoso quedando eliminado en primera ronda con tres derrotas (1-2 v Túnez, 1-3 v Japón y 0-4 v Rusia). Sin embargo, el beisbol ya sentía competencia detrás suyo.

En la actualidad, las selecciones menores están cumpliendo actuaciones que vuelven a ser históricas. La Sub-20 clasificó tercera en el sudamericano y asistirá a su segundo certamen a jugarse en Corea del Sur. La irrupción de Rómulo Otero hace algunos años como juvenil despertó la atención de Huachipato, convirtiéndose en figura y emigrando tempranamente al fútbol brasileño. Este año los acereros pusieron los ojos en otro diamante en bruto: Yeferson Soteldo. Con esto se demuestra que el fútbol venezolano es muy apetecido en el mercado nacional. Estamos esperando el próximo fichaje.

Por su parte, la Sub-17 acaba de clasificar al hexagonal final del sudamericano que dará cuatro pasajes a la Copa del Mundo de India 2017 y que a contar de este martes inicia su aventura frente a … Chile.

Desde el desconocimiento casi absoluto de su fútbol a convertirse en una realidad que da a poco ha ido cimentando la Federación Venezolana de Fútbol. Progreso que en cortos diez años entregó y sigue entregando figuras claves que dejan a Venezuela como la última referencia del balompié en América, teniendo entre sus próceres a César Farías y Noel San Vicente. Por hoy, el bate tendrá que dormir con el “convidado de piedra”: el balón de fútbol.