Uno de los grandes talentos que entregó el viejo continente al mundo del fútbol hoy está de cumpleaños. En su natalicio recordamos a Rui Manuel César Costa, un 10 de esos que hoy se buscan bajo las piedras, un talento eximio de esos que poco quedan. El último gran maestro del balompié portugués.

Cuando el 29 de marzo de 1972, Rui Costa nacía en la ciudad de Amadora, Portugal, pocos pensaban que en su primera prueba en búsqueda de ser futbolista profesional, el propio Eusebio, leyenda portuguesa, quedaría anonadado con las cualidades del joven que buscaba concretar su sueño de vestir la camiseta del Sport Lisboa e Benfica. Desde aquel día, su suerte quedaría marcada en el fútbol, delineando la carrera de un gran talento.

Formó parte de la “Generación de Oro” del fútbol portugués, junto a Luis Figo, Joao Pinto y Vitor Baía. Junto a ellos se coronó campeón del Mundial Juvenil Sub – 20 de 1991, disputado justamente en su tierra natal, donde venciendo a Brasil por penales, le correspondió ejecutar y anotar el que significaba la copa, cerrando un 4 – 2 desde los doce pasos. Además, marcaba el primer bicampeonato de un seleccionado nacional en esta categoría.

Su consagración en el Benfica no tardaría en llamar la atención de grandes clubes extranjeros, fue así como en 1994 fichó por la Fiorentina, permaneciendo ahí hasta el 2001, generando una de las grandes duplas del fútbol italiano por esos tiempos junto a Gabriel Batistuta. En las siete temporadas que estuvo en el conjunto viola, ganó la Copa Italia y la Supercopa Italiana en 1996. Tras buenas temporadas, el Milán fijó sus ojos en él, pagando 30 millones de euros por su pase, siendo la transferencia más costosa del Milan hasta hoy. Por el cuadro rossonero, estuvo cinco temporadas, ganando un título de Serie A, una Copa Italia, una Supercopa Italiana, una UEFA Champions League y una Supercopa Europea. Además estuvo presente en esa fatídica final frente a Liverpool en Estambul el 2005, donde tras ir ganando por 3 – 0 los ingleses terminaron llevándose la orejona en penales.

En esta época, también supo brillar en el seleccionado de su país, donde jugó tres Eurocopas, en 1996, 2000 y 2004, siendo muy recordada está última, ya que siendo locales, no pudieron vencer en la final a Grecia, cayendo por 0 – 1, marcando la gran frustración de la “Generación Dorada” por conseguir un título en el seleccionado mayor. En 2002, tampoco tuvo la más grata experiencia en el Mundial de Corea – Japón 2002, dónde no pudo sortear la fase de grupos junto a su seleccionado. En total, Rui Costa disputó 94 partidos oficiales y anotó un total de 26 goles por la Selección de Fútbol de Portugal.

Ya con su carrera entrando en recta final, decidió terminar su carrera en el club que lo vio nacer y que además marca su predilección como hincha. Regresó a Benfica y el 11 de mayo de 2008, colgó los botines jugando su último partido frente al Vitória Setúbal. Tras su retiro, fue presentado como encargado del Departamento de Fútbol del Club, siendo responsable del desarrollo formativo del mismo.

Algunas de las distinciones que marcaron su carrera fueron: Mejor Jugador y Goleador del Torneo Esperanzas de Toulon 1992 y formar parte de los equipos ideales de la Eurocopa en sus ediciones 1996 y 2000.

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Sociólogo, convencido de que el deporte constituye un espacio de organización social y cultural digno de analizar, potenciar y construir diariamente. Osornino errante en Santiago. Director de los Medios Digitales Pasión de Hincha.