Timothy Theodore Duncan, es una leyenda del básquetbol mundial, particularmente en San Antonio “Spurs”, donde desarrolló toda su carrera NBA. De bajo perfil público, en cancha siempre habló y demostró su valía. Dos hechos en su infancia, marcarían para siempre su vida como una estrella deportiva.

Hablar de Tim Duncan, es hablar de uno de los mejores ala – pívot de la historia del básquetbol, sino el mejor 4 que se haya visto. Pero en sus inicios, el muchacho que provenía de las Islas Vírgenes de Estados Unidos buscaba convertirse en nadador olímpico. Un huracán que destruyó la piscina olímpica de su ciudad, le obligó a reconsiderar otra disciplina deportiva. En forma posterior, su madre falleció producto de un cáncer de mama, lo que lo golpeó fuertemente, de ahí que el básquetbol emergiera como una vía de escape. Destacando siempre como un buen estudiante, no tuvo problemas para encontrar un espacio en alguna universidad, siendo Wake Forest el lugar en el cual desarrolló sus primeras armas en el baloncesto. Rápidamente su nombre se hizo conocido y fue nombrado como All – American, ganando en 1997 el premio John R. Wooden (mejor jugador masculino NCAA), promediando 20.8 puntos y 14.7 rebotes.

Y las casualidades siguieron apareciendo en la vida de Timmy. Pues tras una mala temporada 1996 – 1997, San Antonio Spurs, enfrentó el Draft de 1997 con la posibilidad de poder elegir dentro de los primeros cupos. De esta manera, el cuadro de Texas juntó en un mismo equipo a Duncan con el pívot David Robinson, habían nacido “Las Torres Gemelas”. En su primer año en la NBA, siendo un “rookie”, promedió 21.1 puntos, 11.9 rebotes, 2.7 asistencias y 2.5 tapones en 82 partidos como titular, vale decir, todos los encuentros de la fase regular. Esto simplemente decantó en que Tim fuese elegido Rookie del Año, estuviese dentro del mejor quinteto de la temporada y en el segundo equipo defensivo. Además, se le incluyó como suplente dentro de los All – Star Game de 1998.

De aquí en más, Tim Duncan se apoderaría de la historia grande de la NBA, como así también de San Antonio Spurs, donde jugó hasta la temporada 2015 – 2016. Los títulos no tardarían en llegar, siendo el primero en la temporada 1999, luego completaría cinco anillos totales (2003, 2005, 2007 y 2014). Además fue elegido como el jugador más valioso de la NBA en dos ocasiones (2002 y 2003) y en tres oportunidades MVP de las Finales (1999, 2003 y 2005). Como si fuera poco, tuvo 10 apariciones en el mejor quinteto de la NBA y 15 nominaciones a los All – Star Game de la NBA.

Cuando el 11 de julio de 2016, San Antonio anunció el retiro del histórico pívot, sólo faltaba la guinda de la torta para agradecer su recorrido. El 18 de diciembre del mismo año, los Spurs retiraron la camiseta n°21, la cual lo acompañó durante toda su carrera.

Gracias a su notable carrera, también formó parte de la Selección Nacional de Estados Unidos, compitiendo en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, en donde consiguió la medalla de bronce.

Probablemente en la actualidad, todavía San Antonio conserva parte del espíritu que Tim desarrolló en el equipo, principalmente por la conformación del “Big Three” junto a Tony Parker y Manuel Ginobilli. Su talento deportivo lo combinó además con su capacidad académica, titulándose de psicólogo, lo cual siempre quedó más que claro en cada gimnasio que le vio jugar.

En la actualidad, se dedica principalmente a manejar su Fundación “Tim Duncan”, enfocada principalmente en programas de ayuda comunitaria para que niños desarrollen una mentalidad de esfuerzo y trabajo, defendiendo además la educación y la salud en la infancia.

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Sociólogo, convencido de que el deporte constituye un espacio de organización social y cultural digno de analizar, potenciar y construir diariamente. Osornino errante en Santiago. Director de los Medios Digitales Pasión de Hincha.